Oceanía es un continente de contrastes, donde las plantas han aprendido a vivir con lluvias escasas, suelos pobres y largos periodos de sequía.
En las regiones áridas de Australia, las suculentas de la familia Aizoaceae aprovechan cada aporte de agua y la almacenan en sus hojas carnosas. Junto a ellas crecen especies del género Crassula autóctonas, arbustos de Senna y plantas de porte singular como Cordyline, además de géneros insulares tan curiosos como Brighamia. Grevillea y otras xerófitas completan este mundo vegetal, capaz de transformar paisajes secos en un mosaico de formas, texturas y adaptaciones sorprendentes. Una colección que nos acerca a la belleza de la vida en los confines del Pacífico.