🪨 Hay plantas que no necesitan esconderse entre las piedras: aprendieron a parecerse a ellas. Los Lithops y sus parientes pertenecen a las Aizoaceae, una enorme familia del sur de África con más de un centenar de géneros y cerca de 2.000 especies. Sus formas miméticas las protegen del sol, la sequía y los herbívoros. Sus ritmos cambian según su procedencia: algunas crecen en invierno, otras en primavera u otoño. El potasio ayuda a mantener su turgencia. Y, con los pies secos, algunas sorprenden por su resistencia al frío.
🪨 Hay plantas que no necesitan esconderse entre las piedras: aprendieron a parecerse a ellas. Los Lithops y sus parientes pertenecen a las Aizoaceae, una enorme familia del sur de África con más de un centenar de géneros y cerca de 2.000 especies. Sus formas miméticas las protegen del sol, la sequía y los herbívoros. Sus ritmos cambian según su procedencia: algunas crecen en invierno, otras en primavera u otoño. El potasio ayuda a mantener su turgencia. Y, con los pies secos, algunas sorprenden por su resistencia al frío.