Ciclo Fenológico

INTENSIFICACIÓN DE FLORACIÓN. Una vez llegado su madurez todos los cactus florecen. Cada cactus puede hacerlo en cualquier momento de su periodo de crecimiento anual. Los cactus y suculentas pueden florecer a principios de primavera, en pleno verano o a principios del otoño según la especie. Algunos incluso son reflorecientes. Astrophytum, Echinopsis, Lobivias, Rebutias, Sulcorebutias, Aylosteras, Ferocactus y muchas más responden a múltiples floraciones durante su estación vegetativa, si no les faltan los nutrientes esenciales.
Para que las flores sean más abundantes hay un programa nutricional especial que puedes aportar con una solución nutritiva profesional de grado avanzado.
Para activar espectacularmente la floración en cactus y suculentas debes buscar una solución compuesta de PK, 8-5, con su pizca de boro y por lo menos un 20% de extracto de algas que contenga aminoácidos, betaína, acido algínico, manitol y poliaminas. Esta mezcla aplicada en agua de riego o pulverizado 1 vez al mes sobre tus cactus es una verdadera ‘bomba’ de flores continuas. El mineral clave en esta fase es el FÓSFORO. Muy importante por su escasa presencia en medios de cultivo con alto contenido mineral. Necesitándose aportes constantes.
También puedes premiarlas después de florecer a tope de nuevo con un chute de esta solución nutritiva para reponer “la despensa” de los nutrientes utilizados durante la extenuante floración.

PREPARACIÓN PARA EL REPOSO. Tras el intenso periodo vegetativo y en anticipación al descenso térmico y el acortamiento de los días, incorpora una solución nutritiva que prepare a los tejidos del tallo y a las raíces a reforzarse para la entrada en el reposo vegetativo. Lo ideal es una solución compuesta de PK, 4-10 con un 2% de Óxido de azufre (SO2) y aminoácidos (alanina 1%, prolina 1%, valina 1%, entre otros.
Es una composición que estimula los procesos como el endurecimiento de tejidos o la acumulación de reservas. La planta se sirve de estos nutrientes para protegerse de las bajas temperaturas y para garantizar una buena entrada en actividad la primavera siguiente. Son clave el POTASIO, el AZUFRE y los AMINOÁCIDOS.